Cuando vas llegando a la cima y ves la Cruz de Ferro empiezan a surgir una serie de sentimientos que no sabría describir con palabras, te acuerdas de los tuyos. Si, de los que están y de los que por desgracia nos han dejado, también te acuerdas de mucho momentos. Sentimientos que aquel que ya lo ha realizado podrá entenderme y para los que no, solo puedo deciros una cosa hacedlo.
CRUZ DE FERRO
Cumpliendo con la tradición dejamos nuestras piedras y nuestras peticiones en la base de la Cruz y después de unos minutos de relajación continuamos el camino hacia Molinaseca.
Comenzamos con ánimos renovados ya no solo por haber llegado hasta este primer objetivo sino porque vamos bajando la niebla se espesa y nos hace difícil el descenso que después de la subidita nos viene de lujo, pero, un momento ¿no estábamos bajando?, si otra vez para arriba, que poco ha durado lo bueno ja, ja, ja. Pero fin la verdad después de más bajar que subir llegamos al Acebo donde hacemos una pequeña parada para descansar después de este descenso entre niebla.
EL ACEBO
Ahora si a bajar hasta Molinaseca uno de los pueblos que más me ha impresionado y donde nos hemos comido la mejor empanada que jamas hemos probado por cierto vuelve a llover pero esta vez al menos nos coje bajo techo mientras comemos.
MOLINASECA
Hemos esperado un poca a que dejara de llover y nos dirigimos hacia el siguiente punto importante en ruta Ponferrada con su impresionante Castillo.
CASTILLO DE PONFERRADA












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